Cuarta temporada
En abril vuelve Telaraña
Desde abril volverá a estar en la calle la revista Telaraña, hilos de lo cotidiano; con el estilo de siempre pero con más páginas, más historias, más fotos y nuevo diseño. La cuarta temporada llegará también con un cambio fundamental: serán cinco números bimestrales para leer, coleccionar y redescubrir.
La nueva Telaraña vendrá tejida con un hilo conductor flexible y resistente, capaz de anudar las ya clásicas historias mínimas y cotidianas, pero siempre encuadradas en un gran tema general que tendrá continuidad durante todo el año. Y además estarán las habituales reseñas de libros y cine, la actividad de los artistas de nuestra región, la galería ambulante de la contratapa, la entrevista por chat y los rescates de sucesos del pasado de Paraná y la región, más otras imperdibles secciones nuevas.
La Tlñ sumará también las manos tejedoras de redactores y fotógrafos locales, que se animaron a embarcarse en esta aventura de la comunicación que es abordar lo político, lo social, lo cultural y aquello que no figura en las agendas oficiales pero sí en las de nuestra comunidad, explorando los caminos del periodismo narrativo.
La primera edición de 2009 estará en los quioscos de Paraná desde los primeros días de abril, a un precio de 6 pesos. Por suscripciones o para conseguir números anteriores, hay que escribir a hilosdelocotidiano@yahoo.com.ar.
Nos escribieron:
Gracias también a uds. por su aporte invalorable en las luchas ambientales y geoestratégicas que sí o sí debe entablar el pueblo argentino en defensa de su dignidad.
Dr. Osvaldo Rafael Fornari
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AMIGOS ENTRAÑABLES DE HILOS DE LO COTIDIANO, QUE EL 2009 NO SEA NI IGUAL, NI DISTINTO, NI PARECIDO AL 2008.
QUE SEA MEJOR, LOS QUIERO Y MUCHAS FELICIDADES
Maru Trovatto
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De nada y hasta el año que viene.
Por el contrario, les agradecemos nosotros el estar difundiendo y jugándoselas por esta hermosa, pero tan difícil forma de comunicar, que tanta falta hace.
Fuerza, muy buenas fiestas y un año lleno de objetivos cumplidos.
Abrazo enorme
Poli Echevarría
Asamblea Popular Ambiental Colón - Ruta 135
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A todos los telaraños, un feliz 2009. Que sus proyectos anden sobre ruedas y que podamos seguir encontrándonos en el camino.
Un abrazo.
Gilda/Osvaldo
Revista El Colectivo
Gracias y hasta la próxima temporada
Desde la revista Telaraña saludamos y agradecemos a quienes nos acompañaron durante todo 2008: mujeres y hombres de Paraná y la provincia que abrieron sus historias y sus corazones a nuestras páginas; instituciones y comerciantes locales que aportaron al sostenimiento de la publicación; periodistas amigos que difundieron el contenido de cada número; compañeros de medios alternativos con quienes transitamos juntos el desafío de comunicar de modo autogestionario e independiente, y nuestros lectores, que sintieron la revista como propia y nos alentaron con sus aportes y críticas generosas.
A todos ellos, les deseamos paz y felicidad y un 2009 que nos encuentre renovando los lazos de amistad y solidaridad.
Nos reencontraremos a partir de marzo con la temporada 2009 de la revista.
El equipo de 
La presentación del libro En medio de la tempestad
Lo que dejó el encuentro con
Los Hermanitos del Evangelio
La noche del viernes 5 de diciembre, en el salón de la Facultad de Trabajo Social de Paraná (UNER), se presentó el libro En medio de la tempestad. Los Hermanitos del Evangelio en Argentina (1959-1977), con la presencia de tres militantes de este sector comprometido de la iglesia católica: Patricio Rice –uno de los compiladores del libro y cofundador de la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos-Desaparecidos (Fedefam)–, Fátima Cabrera y Felipe González; y de Alicia Vázquez, ex directora de Cultos del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El libro rescata la historia y testimonios de los religiosos y laicos perseguidos y desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar, pertenecientes o cercanos a las fraternidades de los Hermanitos del Evangelio, movimiento integrante de la Familia Espiritual de Carlos de Foucauld.
En el marco de la apertura del juicio por la causa Área Paraná, desde la revista Telaraña y la agrupación H.I.J.O.S. hicimos la convocatoria a esta actividad que nos interpelaba (y nos sigue interpelando) sobre el rol de la jerarquía eclesiástica durante el genocidio y la lucha de los religiosos comprometidos con la Teología de la Liberación. Este contraste en nuestra provincia se expresa claramente en las figuras de Adolfo Servando Tortolo, arzobispo aliado al poder político y militar de la época, y Nelio Rougier, el entrerriano Hermanito del Evangelio secuestrado en marzo de 1975 en Tucumán que aún continúa en condición de desaparecido.
La figura de Nelio Rougier sobrevoló durante todo el encuentro, tanto desde el relato de quienes fueron sus amigos y compartieron su militancia, como desde una fotografía de su rostro sonriente que Patricio, Felipe y Fátima colocaron sobre la mesa principal del salón de la facultad. Pero también estuvo presente a través de las emotivas palabras finales de su hermana, Nené Rougier, que viajó especialmente a Paraná para asistir a la presentación.
Desde Telaraña agradecemos a quienes concurrieron a la charla; al Registro Único de la Verdad, Afader, La Solapa y la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Municipalidad de Paraná; y a los compañeros de Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio (H.I.J.O.S.) regional Paraná, con quienes compartimos la organización.
Salió el Nº 25
de la revista
Telaraña
Se consigue en todos los kioscos de Paraná.
O escribiendo a hilosdelocotidiano@yahoo.com.ar
Curvas de la carrera de la vida
El pelado llegó al borde de la desesperación desde el momento en que se quedó sin trabajo. Hace un mes, como quedó reflejado en esta misma página, decidió vencer la inercia y salió a la calle a repartir su currículum vítae entre colegas y conocidos. Su carrera de la vida –traducción literal del latín del famoso c.v.– llegó a manos de empresarios, dirigentes destacados de la sociedad civil y asalariados encumbrados que se quejan insistentemente del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias. En una segunda etapa, viendo que nada pasaba, incurrió en el sacrilegio de visitar contactos políticos y gubernamentales. Esto para un periodista es lo equivalente a que un partero busque trabajo en una funeraria, entiende el pelado, pero su opinión no es compartida por unos cuantos. De todos modos, tampoco en ese terreno tuvo suerte. Decidió, entonces, indagar en el mundo de la autonomía, la actividad microempresarial, la apuesta por la incertidumbre de las utilidades por sobre la certeza del sueldo mínimo a fin de mes o al menos en cómodas cuotas. Pero pronto corroboró que el suyo no era un camino llano hacia la formalidad: deudas con el fisco regaladas por un empleador una década atrás, ausencia de ahorros invertibles, insignificancia de bienes convertibles en capital y un viejo papel doblado en cuatro que reemplaza desde hace dos años y medio al Documento Nacional de Identidad fueron obstáculos que le impidieron cualquier tipo de conformación empresaria formal.
Una mañana, mientras iba reconociendo de a poco su identidad de desocupado, el celular despertó de su extenso letargo e hizo hablar a una mujer con voz grave y acento desconocido. Le dijo que había visto una carpeta con sus datos, arrumbada junto a otras tantas en el fondo de una caja marrón, tapada por una homogénea capa de polvo, en un rincón de un centro de jubilados. La imagen se le configuró claramente, como un holograma en la cocina de su departamento, porque la había visto tantas veces en su último trabajo; sólo que aquellas carpetas pertenecían a otros que entonces estaban en la condición de desempleados. Ahora la mujer había visto su cara en una foto carné, tomada años atrás, cuando todavía conservaba bastante pelo y se afeitaba seguido y usaba camisa. Y ahí vino la propuesta: le comentó que necesitaba a alguien que hiciera de maestro de ceremonias en un baile de un club de abuelos, el sábado a la noche; que cuánto cobraba.
"¿Pero cómo, usted no es periodista?", le increpó, sorprendida, cuando el pelado le dijo que no sabía hacer eso, segura de que había llamado alguien con el perfil y los antecedentes adecuados.
Después de cortar, el pelado volvió una vez más a la computadora y siguió buscando, en clasificados anudados en la maraña de la web, puestos dignos de sus servicios profesionales. Mientras exploraba inútilmente, siguió con la lectura de los correos y de las últimas noticias. Algunas hablaban de la inminente ola de despidos y otras, más bien columnas de opinión, negaban que existiera tal tendencia y aseguraban que el Gobierno tenía un plan y lo iba a aplicar de un momento a otro. Se sintió un imbécil, como algunas semanas atrás, cuando cobraba un sueldo que no le alcanzaba pero el país crecía a un "ritmo exponencial".
Después se fue a cocinar milanesas de berenjenas al horno, que estuvieron a punto cuando su mujer llegó del trabajo. Mientras almorzaban, con Mirtha Legrand mirándolos desde la pantalla del televisor, charlaron sobre el alquiler, los impuestos y las cuentas vencidas, sobre el misterioso llamado telefónico de la mañana y sobre las curvas cerradas que imprevistamente puede deparar la carrera de la vida.
El sábado a la noche su compañera estuvo ahí, respaldándolo desde muy cerca, haciendo constantes gestos de aprobación mientras él, afeitado y con camisa, invitaba a un puñado de abuelos a bailar un paso doble.